viernes, 8 de septiembre de 2017

TRANSPARENCIA MAL ENTENDIDA

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Una de las cuestiones más demandadas en los últimos tiempos a los políticos, sobre todo a partir de la devastadora crisis económica iniciada en 2007, hace referencia al tema de la “transparencia”. Los ciudadanos, hartos de leer en los medios de comunicación acerca de casos de corrupción e irregularidades varias en las administraciones públicas, comenzamos a demandar una mayor “transparencia” en todo lo que respecta a los diferentes gobiernos. Hasta hoy…

En nuestra ciudad, el gobierno socialista ha querido hacer de la “transparencia” su bandera, publicando en la página web oficial del consistorio los ingresos del alcalde y concejales de su partido. El asunto les ha salido relativamente mal, pues la información fue utilizada de forma malintencionada por un partido de la oposición para atacar a Toni Francés por sus ganancias. No contentos con eso, recientemente se ha aprobado en un pleno municipal que todos los concejales publiquen sus ingresos en dicha web, como se puede leer en esta noticia. Alabo su voluntad, pero, o bien no han entendido lo que se les pedía, o han tomado esta medida para “salirse por la tangente” y acallar las demandas de los ciudadanos.

¿Por qué digo esto? Porque, al tratarse de una web particular donde la información que se comparte es publicada por los propios interesados, es obvio que los datos que aparecen ahí  van a ser completamente legales. De hecho, los sueldos de alcaldes y concejales están regulados por ley, según tramos de población, con lo cual no hay posibilidad ninguna de que se pueda detectar nada “raro” en esa información. Es más, si alguno de estos cargos realizara algún trabajo “extra”, que cobrara en negro (cosa que no estoy ni siquiera insinuando) ¿pensáis que lo publicaría en esta web? Pero la cosa no termina aquí. Haciendo un nuevo alarde de “transparencia”, nuestra corporación municipal anuncia que, voluntariamente esta vez, solamente aquellos que quieran, además harán públicas sus últimas declaraciones de la renta. Y vuelvo a insistir en lo anterior. Todo lo que se haga en B no aparece nunca en la declaración. ¡Si hasta a Urdangarín le salió a devolver en alguna de sus declaraciones!

Donde pedimos “transparencia” los ciudadanos es en la gestión de los bienes públicos. De nada nos sirve conocer los ingresos de nuestros ediles si luego se siguen realizando concesiones “a dedo”, si las licitaciones y permisos no son públicos, accesibles y fácilmente comprensibles por todos, si se siguen nombrando a familiares o amigos como asesores, etc…


Esa es la “transparencia” que hay que lograr. Lo demás no son más que cortinas de humo.


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miércoles, 30 de agosto de 2017

EL FINAL DEL VERANO




Aunque todavía quedan unos días para que termine la estación estival según el calendario oficial, el advenimiento de septiembre significa la vuelta a la rutina para la mayoría de nosotros. Durante julio y agosto muchos alcoyanos* hemos disfrutado de unas merecidas vacaciones, cambiando nuestro lugar de residencia habitual en nuestra ciudad por el apartamento de la playa, la casa de campo o, simplemente, realizando un viaje para conocer otros parajes. Especialmente en el mes de agosto, este éxodo temporal se ha reflejado en nuestra localidad en forma de comercios cerrados por vacaciones, calles vacías de transeúntes, multitud de espacios para aparcar, escaso tráfico… Pero ahora, poco a poco, todo va volviendo a la normalidad.

Aquellos de nosotros que nos hemos ido de Alcoy en algún momento de estos dos meses, hemos seguido la actualidad de cerca gracias a los medios de comunicación digitales y las redes sociales. ¡Ventajas de la tecnología! Hagamos un rápido repaso a lo acontecido en este tiempo en nuestra ciudad.

Los veraneantes más tempraneros dejamos un Alcoy inmerso en una serie de obras de gran impacto para la organización del tráfico rodado de la misma: el puente de Fernando Reig, el de San Jorge, la Beniata… Poco después, aquellos que ya no estábamos por aquí nos enteramos por las noticias que los sufridos alcoyanos que sí estaban todavía en la urbe habían sufrido una sofocante ola de calor que nos situó entre el “top ten” de las máximas temperaturas alcanzadas. El verano avanzaba y desde la distancia algunos conocimos la decisión de la justicia de devolver al colegio concertado de La Salle el aula de Bachillerato que se le había suprimido meses atrás. Decisión aquella, por cierto, que resultó ser un capricho del “conseller d'educació”, tal y como se demostró cuando se conoció que no había suficiente oferta en nuestra ciudad y hubo que ofertar una línea más en el instituto Andreu Sempere (¡¡golazo de Marzá por toda la escuadra!!). Ya a finales de julio, Guanyar Alcoi denunció el sueldazo que gana nuestro alcalde Toni Francés y abrió un debate intenso y, por otra parte, interesante: es legal, sí, pero… ¿es ético? Seguro que el tema no quedará ahí, ya se encargarán desde ese mismo partido en sacarlo a colación una y otra vez hasta las próximas elecciones. Seguimos avanzando en el periodo vacacional, y ya a mediados de agosto nos enteramos de que las obras de la Beniata no tienen garantías de seguridad y es necesario encargar un estudio antes de dar las obras por finalizadas. Los más futboleros, por supuesto, atentos a la configuración de la plantilla que intentará, una temporada más, devolver al CD Alcoyano a segunda división. Guanyar Alcoi, muy activos ellos este verano, declaran la guerra a nuestra patrona, la Virgen de los Lirios, y realizan una propuesta, a mí entender, absurda e innecesaria (obviamente, esta valoración es subjetiva y, por tanto discutible). Y ya para finalizar estos dos meses, los alcoyanos volvemos a casa para encontrarnos con que las mismas obras que había en marcha cuando nos fuimos de vacaciones todavía no están finalizadas y se alargarán durante un tiempo más. ¡Verano capicúa!

Ha habido más noticias, claro está que sí. Pero creo que estas han sido las más significativas. Y no parece que ninguna de ellas vaya a tener un impacto suficiente como para cambiar la tendencia  negativa de nuestra ciudad. Es cierto que, tradicionalmente, julio y agosto son meses de escasa actividad en Alcoy. Pero corremos el peligro de que esta inercia, esta inacción, se extienda estación tras estación, como parece que viene siendo la tónica general de los últimos años. Esperemos que no sea así y que el gobierno municipal no prolongue más este letargo veraniego en el que está sumido desde el mismo momento en que tomó posesión del cargo. ¡Feliz fin de verano a todos!


* Nota aclaratoria: cuando digo alcoyanos, me refiero, por supuesto a los habitantes de nuestra ciudad de ambos géneros, tanto a los hombres como a las mujeres. Así lo acepta la Real Academia de la Lengua para evitar repeticiones innecesarias y que el texto se alargue de un modo excesivo. Considero conveniente hacer esta aclaración antes de que alguien aproveche este artículo para etiquetarme de machista.


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UN VERANO HISTÓRICO


No es que me haya ocurrido nada especial que vaya a recordar durante toda mi vida, no. El título de la entrada es engañoso, lo sé. En realidad, a lo que me refiero con el mismo es a que este verano he podido disfrutar de una de mis aficiones, la historia, en diferentes formatos. Os cuento.

En primer lugar, un maravilloso viaje que hice junto con mi familia a finales del mes de julio, que me llevó a disfrutar de varios lugares extraordinarios y que yo todavía no conocía. Sitios inolvidables que forman parte de la historia de nuestra país: el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, el palacio de la Granja de San Ildefonso, Segovia, Ávila, el Valle de los Caídos... Visitar todos esos monumentos fue un verdadero placer para mí. Y como soy bastante inquieto y me gusta conocer datos y detalles sobre los lugares que visito, fue la excusa perfecta para buscar información por Internet sobre ellos, adquirir folletos explicativos... En fin, ¡todo un viajazo histórico!

En segundo lugar, la lectura, otro de mis pasatiempos preferido. El verano es la época del año en la que más tiempo tengo para leer y, en esta ocasión, muchos de los libros que he elegido han estado relacionados con la historia. 


Aunque no se puede observar en la imagen, se trata además (especialmente los dos primeros) de libros voluminosos, que rondan las 1.000 páginas. En cualquier caso... ¡todo un placer leerlos!

Y, por último, gracias al descubrimiento de una serie de podcast fantásticos, MEMORIAS DE UN TAMBOR, de los cuales ya he oído 6 capítulos. Es cierto que, en general, son bastante largos y que se necesita tiempo y tranquilidad para oírlos, pero merecen la pena, sin duda. Yo empecé por oír, precisamente, uno que habla de la construcción de El Escorial, justo después de mi visita a este impresionante lugar. Y me gustó tanto, aprendí tantas cosas que no sabía, que aproveché cualquier ocasión que tenía para seguir oyendo nuevos programas... ¡y ya van 6!

No sé qué me depararán próximos veranos. Desde luego, este lo he disfrutado mucho.


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martes, 29 de agosto de 2017

EL COMPLEJO MUNDO DE LAS RELACIONES

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Las relaciones interpersonales son complicadas. No descubro nada nuevo con esta afirmación, seguro. Y si añado que la convivencia todavía lo es más, tampoco aporto novedad alguna. En cualquier ámbito, sin excepciones: matrimonio, trabajo, familia, amigos… Estas vacaciones recién terminadas han estado marcadas de un modo significativo para mí por las relaciones, tanto mías personales como de mis allegados, lo cual me ha animado a hacer esta reflexión.

Hay un aspecto íntimamente relacionado con toda relación: el conflicto. El conflicto es algo inherente a las relaciones. Inevitablemente, antes o después aparecerá. Resulta imposible esquivarlo, pero lo importante no es eso, sino aprender a resolverlo. Incluso puede ser constructivo y positivo si se concluye de tal forma que ninguna de las partes implicadas se perciba a sí misma como perdedora.

Por mi experiencia, tanto a nivel personal como profesional, la mayoría de los conflictos suelen surgir por malos entendidos y como consecuencia de la falta de diálogo. Y, precisamente, la causa nos podría servir también como solución. Es necesario dialogar para encontrar un punto de encuentro que nos ayude a dar por terminado el problema. Hay que hablar con claridad, pero también con educación y respeto. Y tan importante resulta esto como saber escuchar al otro, sin interrumpirle, dejando que termine sus argumentaciones, poniéndose en su lugar y haciendo un esfuerzo por comprender su punto de vista. Recomendación: no habléis nunca “en caliente”, dejad que pase un tiempo para que se enfríen vuestros ánimos, porque de lo contrario, solemos decir cosas de las que luego nos arrepentimos.

Las relaciones entre adultos son complicadas porque entran en juego factores como el rencor,  el orgullo o la intransigencia, enemigos fatales a la hora de resolver un conflicto pacíficamente. Esto no sucede cuando los problemas se dan entre niños.  Aun a riesgo de que se me etiquete de machista, me parece que los chicos son bastante más simples que las chicas en sus relaciones, pero esto sería tema de otra reflexión y no voy a profundizar ahora en ello. Sin embargo, y esto lo he podido comprobar tanto a nivel personal como en la escuela, las cosas se complican siempre cuando los mayores interfieren en las relaciones de sus hijos. No somos conscientes del perjuicio que solemos generar y de las dificultades que añadimos cuando, inevitablemente, nos ponemos de parte de nuestros hijos de un modo tajante y creyendo "a pies juntillas" su versión de los hechos. 

Y aunque estos conflictos nos provoquen la tentación de abandonarlo todo e irnos a vivir como ermitaños en una montaña, para bien o para mal, los humanos somos seres sociales. Nos necesitamos los unos a los otros, incluso me atrevo a decir que nos queremos (a unos más que a otros, también es cierto…). En fin… ¡cuidad vuestras relaciones y sed felices!


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jueves, 22 de junio de 2017

LA VIDA TE DA LECCIONES (lecciones te da la vida)

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Soy un absoluto defensor del "longlife learning", es decir, aprendizaje permanente a lo largo de tu vida. Todos los años, voluntariamente, realizo varias actividades formativas relacionadas con mi profesión. Y desde hace también un par de años estoy ampliando mi competencia en idiomas. Me gusta estudiar y disfruto aprendiendo. Sin embargo, las lecciones más importantes pueden producirse cuando menos te lo esperas y por los medios más insospechados. Es lo que me ha sucedido a mí recientemente... 

La situación es la siguiente. A raíz de un artículo mío publicado en diversos medios de comunicación digitales hubo una persona que se dedicó de manera inmediata a hacer política del único modo que sabe: sembrando cizaña y descalificando. Para ello citó unas palabras mías de hace más de dos años, publicadas en otro medio digital con el que colaboré durante un  tiempo, las cuales fueron (como poco) desafortunadas y desacertadas. Las circunstancias han cambiado desde aquella época, personalmente mi situación es distinta y mi pensamiento ha evolucionado. Lo que dije en aquel momento acerca de una persona determinada estaba basado en una serie de prejuicios sin contrastar (¡con lo que critico yo ahora precisamente eso!). En este tiempo he tenido la oportunidad de conocer y tratar a esta persona y tengo que decir que mi opinión actual no tiene nada que ver con aquellas palabras groseras y ofensivas.  Pero no puedo eliminar lo escrito...

Pues bien. Este compañero (no me atrevo siquiera a llamarle "amigo" porque no le llego ni a la suela de sus zapatos) se puso en contacto conmigo, pero no para pedirme explicaciones por ello, como temí yo en el momento en que recibí la llamada. Ni siquiera nombró el hecho y cuando yo quise traerlo a colación le quitó hierro, no le dio ninguna importancia e incluso lo disculpó con un aplomo y una serenidad envidiables. Me sentí aliviado, pero sobre todo, agradecido tras esos minutos de conversación.

Escribiendo este post, he tenido dudas sobre si nombrarle o no. Finalmente he decidido no hacerlo por no echar más leña al fuego y porque creo que no querría, pero estoy seguro de que, si lo lee, sabrá que me estoy refiriendo a él. Sin pretenderlo, me dio toda una lección de humildad y de elegancia. Reconocí en su modo de tratarme toda una serie de valores humanos que ya quisiera yo para mí y que, desde luego, nunca olvidaré. Ojalá, algún día, pueda adquirir yo esa capacidad para el perdón y su facilidad para tratar al prójimo sin rencor. Lo único que me queda por decirle es... ¡gracias! Por esto y (volviendo al "longlife learning") por demostrarme que me queda muuuuucho por aprender en mi vida. Parafraseando (con una ligera variación) la estrofa final de la famosa canción de Rubén Blades... la vida te da lecciones, lecciones te da la vida. Y conviene no olvidarlas.



PD: Por cierto, "estimado" P.G.G. Si lo que querías era crear conflicto entre nosotros... lo siento. No lo has conseguido.


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miércoles, 31 de mayo de 2017

PRIMARIAS

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A falta de elecciones generales (o locales o autonómicas, lo mismo me da) este año 2017 nos tiene de lo más entretenido con las primarias de los diferentes partidos. Primero fuimos Ciudadanos, con un proceso modélico (que no inmejorable...) quienes renovamos la confianza depositada en Albert Rivera para dirigir el partido. Luego Podemos montó el circo mediático al que nos tienen acostumbrados para dirimir una batalla fratricida entre dos de sus principales dirigentes. Pero el culmen a todo esto han sido las primarias para elegir al nuevo secretario general del Partido Socialista...

Sin duda, la victoria de Pedro Sánchez ha sido significativa y, para muchos, sorprendente, pero lo más notorio para mí ha sido el ambiente de guerra vivido durante toda la campaña. ¡Qué clima de hostilidad! ¡Qué agresividad verbal! Menos mal que no soy militante socialista, porque, sinceramente, aunque me ha divertido (por el morbo y tal), la verdad es que no me gusta ese estilo de actuar.

Cuando veo que un candidato, sea de lo que sea, intenta conseguir votos usando como técnica principal la descalificación al rival, el insulto personal y el descrédito del otro candidato, lo primero que me viene a la mente es la falta de ideas y propuestas que tiene que ofrecer al resto de afiliados. Porque, vamos a ver, cuando uno tiene un proyecto sólido, plagado de ideas y propuestas estudiadas y convincentes... ¿qué necesidad tiene de usar esas técnicas barriobajeras? 

En segundo lugar, me hace pensar que lo que le mueve a presentar su candidatura no es una voluntad de servicio sincera y desinteresada, sino un interés personal desmesurado que le lleva a perder las buenas formas y hacer lo que sea por tal de conseguir el anhelado cargo. Incluso, como se ha visto en esta campaña, a usar procedimientos éticamente reprobables.

Y, ya para terminar, lo más lamentable de todo esto… ¡es que se trata de compañeros del mismo partido! Y, a fin de cuentas, cuando terminan estos procesos, son ellos los que sufren las consecuencias de este tipo de praxis. ¿Qué ambiente puede quedar en un partido en el que han estado insultándose unos a otros durante semanas? ¿Es posible trabajar con compañeros que han intentado desprestigiarse? Es una verdadera lástima que ciudadanos que se afilian a un partido con la ilusión de hacer algo útil por su país se vean envueltos en luchas intestinas por culpa de unos modos muy censurables de conseguir una cuota de poder.

Afortunadamente, creo que cada vez hay más gente que, como yo, rechaza este tipo de comportamientos hostiles, impropios de personas que quieren (o, al menos, eso dicen) trabajar para mejorar la sociedad en la que vivimos. Estoy convencido de que, antes o después, recibirán su justo castigo en forma de derrota en las urnas. Porque los ciudadanos no somos tontos y sabemos lo que queremos. Y lo que queremos es desterrar los malos modos de la política para dar paso a una nueva etapa en la que reine la cordialidad, el entendimiento y los programas se basen en ideas y propuestas para ganar votos, y no en insultos y descalificaciones para "robárselos" al otro. No todo vale. Y ya lo estamos comprobando...

PD: En la agrupación local de mi partido, Cs Alcoy, también hemos tenido primarias recientemente para renovar la junta directiva. Pero eso será tema para otro post...



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lunes, 15 de mayo de 2017

¿MERECE LA PENA DEBATIR SOBRE POLÍTICA?

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No sé si os pasa igual que a mí, pero de un tiempo a esta parte me resulta muy poco productivo debatir sobre cuestiones políticas con casi nadie. Citando al filósofo José Antonio Marina  (consultar aquí artículo):
"Los debates políticos suelen ser con frecuencia monólogos enfrentados. O sea, no debates. Nadie convence a nadie. En un libro recientemente traducido, antiguo pero muy actual ('Política moral. Cómo piensan progresistas y conservadores', Capitán Swing, 2016), George Lakoff muestra algo que estudios más recientes han confirmado: las posiciones políticas suelen obedecer a motivos no racionales. Son preferencias emocionales, incluso caracterológicas, que luego buscan justificación. Resultan invulnerables a la crítica porque solo perciben los datos o los argumentos que las favorecen. Se trata de un conocido proceso de autodefensa que genera mecanismos de inmunización cognitiva. Todos podemos caer en ellos..."

Pensad por un momento en lo que sucede en las tertulias políticas que vemos en televisión. ¿No os da la sensación de que nadie escucha a nadie? En realidad, si conoces mínimamente a los contertulios, sus opiniones son previsibles de antemano y lo que podría ser un enriquecedor intercambio de opiniones se convierte, en el mejor de los casos, en un diálogo de sordos, cuando no en una insufrible permuta de insultos y descalificaciones. 

Yo lo vivo en primera persona cada vez que comparto algún artículo de opinión (mío o ajeno) con mis amigos para que lo lean. Da igual cual sea el tema. Inevitablemente, cada individuo se posiciona en una creencia predeterminada según sea su ideología y defiende a capa y espada, generalmente con argumentos más emocionales que racionales, su opinión. No importa que aportes datos y cifras objetivas. De un modo u otro terminan despreciando (o, directamente, ignorando cuando no les convienen) tus aportaciones para justificar su punto de vista. Y nadie cede...

Me pregunto si ellos me percibirán a mí del mismo modo. Francamente, no me gustaría. Obviamente, tengo mis ideas y creencias políticas pero, al situarse estas en el centrismo, quiero pensar que no son inamovibles, sino que soy permeable al análisis objetivo de datos, a las opiniones razonadas y argumentadas de aquellos con quien debato... Gusto de la ecuanimidad y huyo de prejuicios. O, al menos, eso creo. Por eso me afilié hace ya un año a un partido, Ciudadanos, que comparte esos mismos criterios. Vivo ese ambiente en mi agrupación y lo percibo en la forma de actuar del partido cuando leo noticias en las que somos protagonistas. Es nuestra forma de ver la política y estoy seguro de que, poco a poco, cada vez más gente, harta de enfrentamientos y del clima de hostilidad que envuelve a otros partidos, comparte esta visión con nosotros.

Por mi parte, aunque tengo la tentación de no compartir más mis reflexiones, voy a seguir publicando estos artículos de opinión en mis redes sociales (si no, ¿para qué los escribo?). Aceptar las críticas nos ayuda a todos a crecer como personas y, si me demuestran que mis puntos de vista están equivocados, no me importa rectificar mi opinión y reconocer mi error. 

Ya para terminar, quería compartir con todos una infografía que encontré el otro día por la red que me pareció muy didáctica respecto a cómo debe afrontarse un debate. Su lectura me hizo reflexionar y, desde luego, la próxima vez que alguien quiera discutir conmigo sobre alguna cuestión política, lo voy a tener muy en cuenta.


Recomiendo a todos su uso. Sin duda, de hacerlo así, el debate político tendría otro talante mucho más constructivo.

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