domingo, 27 de noviembre de 2016

LA REPÚBLICA DE PLATÓN

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Acabo de terminar la lectura de este gran clásico y, lo primero que me gustaría confesar, es que no me ha resultado para nada tedioso e incomprensible, cosa que, también debo confesar, pensaba que iba a suceder antes de iniciar el texto. En segundo lugar, me ha sorprendido la vigencia que, tantos siglos después, podemos encontrar en esta obra, un tratado eminentemente sobre política.


Sabemos que gran parte de la obra de Platón -o de la de Sócrates- está dirigida contra los sofistas, que eran retóricos hábiles, más preocupados por vencer en una competición que por alcanzar la verdad. Frente a la doxa (opinión), Platón defendía el conocimiento (episteme). Esta es una de las ideas clave que extraigo de esta obra, pues pasado tanto tiempo, se ha tenido que acuñar el término "posverdad" para definir un concepto contra el que ya el propio Platón luchaba en su época: situación en que las emociones y creencias personales influyen más en la formación de la opinión pública que los hechos objetivos.

Mientras iba avanzando en las páginas de este clásico, anoté algunas ideas que me llamaron la atención y que me parecen clave. Son las siguientes:

1.- La consecuencia de no participar en política es que lo hagan otras personas peores que tú. 
2.- Ser justo y bueno no es algo que esté en la naturaleza de los hombres, sino que los que lo son, lo son por cumplir las leyes.
3.- El beneficio que da a las personas ser bueno y justo no está el acto mismo de serlo, sino en aparentarlo y que los demás crean que lo eres.
4.- Cada cual debe dedicarse a lo suyo, y no meterse en tareas que no le son propias.
5.- Los gobernantes deben tener como fin aquello que es bueno para el estado

6.- Existen tres clases de hombres: los ignorantes, que no saben nada; los que creen saber, pero que realmente no saben , que son aquellos que en lugar de ciencia tienen opiniones; y los verdaderos sabios, los se aplican al conocimiento.

7.- Solamente podrán dedicarse a la política aquellos que hayan demostrado aptitudes para ello a lo largo de su vida.

Obviamente, algunas de estas ideas (como la 2 y la 3) son rebatidas por Sócrates, pero la idea queda ahí y daría mucho, pero que mucho, de qué hablar todavía hoy en día.

¿Hemos alcanzado la "república" (o estado, para no ofender a los monárquicos) ideal que Platón preconizaba? Parece ser que no. ¿Es posible conseguirla? Difícil lo veo... En todo caso, he aquí una lectura recomendable para todo tipo de público, pero que yo propondría a todos aquellos que se dedican a lo política (o a los que aspiran a hacerlo).


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viernes, 25 de noviembre de 2016

EXPRESIONES POPULARES... Y SU ORIGEN: hacer la cobra

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Como novedad, en esta ocasión no traigo una expresión cuyo origen se remonte a tiempos remotos. Nada más lejos de la realidad. Sin embargo, he elegido esta expresión por su vigencia, por su actualidad.... ¡y porque todos la hemos sufrido alguna vez! Seguro.

El origen de la misma no se encuentra en algún otro dicho de la antigüedad sino en la acción que realiza este animal para repeler un ataque. Aplicado a nuestra realidad, consiste en retirar la cabeza cuando alguien trata de darte un beso (aunque esto último ya lo sabíais...), tal que así...


Aunque esto de "hacer la cobra" debe haber existido toda la vida, la expresión es bastante reciente o, por lo menos, la han puesto de moda programas de televisión de alto nivel intelectual, como "Mujeres y hombres y viceversa" o "Gandía Shore", o películas como "Pagafantas". Sin embargo, el empujón definitivo a la expresión ha venido de la mano de Bisbal y Chenoa...


No es necesario reabrir el debate, pero... ¿hubo o no hubo cobra?  😙😙😙


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viernes, 18 de noviembre de 2016

EXPRESIONES POPULARES... Y SU ORIGEN: a la ocasión la pintan calva.

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No sé si alguna vez os habréis detenido a pensar sobre esta expresión, pero... ¡es de lo más absurda! ¿Porqué calva? ¿Qué sentido tiene esto? Os lo voy a explicar, porque todo tiene un sentido. Veréis como no es tan absurdo como parecía...

Se trata de un dicho muy antiguo. Concretamente viene de la época de los romanos, los cuales adoraban, entre otros muchos, a una diosa llamada Ocasión (u Oportunidad, según otras nomenclaturas). Pues bien, la imagen que representaba a esta deidad era una mujer bellísima, completamente desnuda, puesta de pie, en puntillas, sobre una rueda, y con alas en la espalda o en los pies. 
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Con tal representación se quería simbolizar cómo las buenas ocasiones pasan muy rápidamente. Aunque no se aprecia bien en la imagen, la diosa presenta una cabellera abundante en la frente, pero, sin embargo, está completamente rapada por la parte de detrás. Esto se hacía  para expresar la imposibilidad de atrapar por las pelos las ocasiones cuando ya han pasado, mientras que resulta más sencillo asirse a ellas cuando las ves venir de frente.

Por tanto, al menos en su origen, la "ocasión" no era calva del todo. Pero con el tiempo y el discurrir de los años, su alopecia se fue agravando, hasta llegar a presumir de una total calvicie hoy en día.


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martes, 15 de noviembre de 2016

NO TE ENREDES EN LA RED

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Uno de los temas que programo sistemáticamente en mis sesiones de tutoría consiste en trabajar sobre los peligros de internet. Con los adolescentes conviene realizar un exhaustivo trabajo de concienciación para la prevención, porque el acceso a Internet es casi universal y es muy sencillo cometer errores que terminan pagando caro, en su caso, generalmente, por inconsciencia. 

Sin embargo, sorprende ver cómo personajes públicos, deportistas, políticos y famosos, en general, se meten en unos líos descomunales (y absolutamente evitables) por escribir determinadas cosas en sus cuentas personales de Twitter, Facebook u otras redes sociales. ¿A qué se debe tamaña falta de precaución? ¿Inconsciencia, de nuevo? ¿Falta de preparación? ¿O es algo premeditado y asumido?

Internet ha provocado, entre otras muchas cosas, que cualquier persona con un ordenador, tableta o teléfono móvil con conexión a la red pueda escribir sus pensamientos y compartirlos inmediatamente con cientos, miles de usuarios de cualquier parte del mundo. Gracias a ello, por ejemplo, puedo yo plasmar en este blog mis reflexiones e inquietudes, las cuales son leídas por varios centenares de personas. Y eso cuando tengo algo "largo" que contar. Si no es así, y lo puedo resumir en 140 caracteres, mi cuenta de Twitter, que siguen "solamente" 220 personas,  ya me sirve. Es todo muy rápido, sencillo e inmediato. Tan fácil que la gente no suele pararse a revisar lo que ha escrito antes de darle al botón de enviar. Y muchísimo menos, a pensar en qué repercusiones puede tener publicar lo que acabas de escribir, en ocasiones, quizá, motivado por un arranque de euforia, rabia o vete tú a saber qué. Claro. Y pasa lo que pasa.

Si hay algo que repito hasta la saciedad a mis alumnos, es que no todo lo que se hace en Internet es legal. Insultar, ofender, o incluso, amenazar, resulta muy sencillo a través de la red, mucho más que decir las cosas a la cara. Es un gran refugio para cobardes. Pero no se puede hacer. Y es muy posible que termine trayendo consecuencias. Recuerdo la polémica que hubo tras el fallecimiento del torero Víctor Barrio, cuando varios desalmados lo celebraron con comentarios totalmente censurables en sus redes sociales. A varios de ellos, incluso, sus salidas de tono se les tradujeron en consecuencias a nivel legal, e incluso laboral. ¿Injusto? ¿Contrario a la libertad de expresión? No. Simple y llanamente, no todo vale en Internet.

Otro aspecto que, personalmente, me irrita mucho son los comentarios que se pueden publicar en los medios de comunicación digitales. Cualquiera puede insultar y faltar al respeto de manera total y absolutamente gratuita y cobarde, ya que en casi todos ellos te permiten firmar el comentario con un pseudónimo. No existe filtro alguno, por más que cuando lo mandas una notificación te informe de que tu comentario está pendiente de moderación. Es evidente la falta de valentía del escritor, pero la duda que me surge a mí, lo que me pregunto en más de una ocasión, es si el medio de comunicación no tendrá algún tipo de responsabilidad legal por publicar comentarios ofensivos de manera anónima...

Los deportistas representan otro ejemplo de esto que vengo comentando. No voy a comentar ningún caso concreto, cada cual que piense en el primero que le viene a la cabeza. Porque haberlos, los hay y muy diversos. Desde los que lucen su ignorancia y falta de cultura públicamente, sin ninguna vergüenza o pudor, hasta aquellos que emplean sus redes sociales para alimentar polémicas de toda índole. En ambos casos, las consecuencias son similares cuando están expuestos a la opinión del público que les sigue: silbidos, insultos, burlas... No es que defienda estos comportamientos, pero serían fácilmente evitables con un poco de prudencia por su parte.

Y... ¿qué decir de los políticos? Últimamente, tenemos ejemplos en todos los partidos de metidas de pata y declaraciones "poco afortunadas". En las redes se producen debates ideológicos entre representantes de unos y otros, incluso algunos se lanzan puyas entre ellos mismos. Y las repercusiones mediáticas son inmediatas e imparables. En algún caso (extrañamente en nuestro país) ha costado la dimisión de un determinado cargo. En otros, un buen puñado de votos. En todos ellos, seguro que las consecuencias han ido más allá de lo previsto.

Estamos inmersos de lleno en la era tecnológica y digital. Es inevitable su uso. Bien utilizadas, las redes sociales son un instrumento de propaganda y comunicación poderosísimo. Pero mucho cuidado con ellas. No todo vale. No todo está permitido. Y, en muchas ocasiones, aunque esté permitido, las consecuencias que se pueden derivar de un comentario inapropiado pueden ser incalculables. En lo profesional, en lo personal, en lo social. Incluso, aunque estas no sean inmediatas, pueden salpicarnos en el futuro. Mucho cuidado y mucha prudencia con lo que se publica en Internet.


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miércoles, 9 de noviembre de 2016

LA LEY DEL EMBUDO

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Según la RAE, la "ley del embudo" es una frase coloquial que la define como "la que se emplea con desigualdad, aplicándola estrictamente a unos y ampliamente a otros".

Probablemente, el ámbito en el que más se aplica esta ley es en política (seguido a corta distancia por el matrimonio), y en estos últimos tiempos especialmente por ciertos sectores de la izquierda más radical. Basta con dar un vistazo a las noticias de actualidad, y dedicar algo de tiempo a bucear por la hemeroteca para darse cuenta de ello. Y, a mí, que estoy iniciándome en este mundo, me preocupa que termine afectándome a nivel personal.

Porque yo me pregunto: ¿la pertenencia a un partido político lleva implícita la pérdida de objetividad a la hora de juzgar unos hechos? ¿Acaso afiliarte a uno conlleva abandonar la ecuanimidad? ¿Está la ideología por encima de los principios y valores personales? Porque eso es lo que podemos observar en muchos (demasiados) casos y situaciones diferentes.

Comprendo eso de la "disciplina de partido". Entiendo que es necesaria si no quieres asemejarte más al plató de "Sálvame" que a un grupo político (no hay más que ver el PSOE...). La acepto, claro está, siempre y cuando no se trate de una disciplina impuesta por un líder autoritario y cuasi dictatorial, sino que vaya precedida por un proceso participativo y democrático. Se debate, se discute y se elige. Y, a partir de ahí, se respeta la opinión de la mayoría. Lo contrario, me parece un ejercicio de soberbia y prepotencia.

Sin embargo, no entiendo que el juicio de la personas se llegue a nublar hasta tal punto de rozar el ridículo defendiendo a capa y espada algo que, simplemente, resulta indefendible. Lo que está mal... ¡está mal! Da igual quién esté implicado, y no importa a qué partido pertenezca. No creo necesario, llegados a este punto, nombrar casos concretos de la actualidad más reciente. Me interesan más las conclusiones que yo saco de los mismos.

Nos encontramos ante dos situaciones diferentes, aunque parecidas en el fondo: en primer lugar, están aquellos que realizan actos contrarios a la legalidad vigente. Las leyes están para cumplirlas y creo que los cargos públicos, encargados de velar por el cumplimiento de las mismas, deberían ser los primeros en dar ejemplo. No me vale como pretexto argumentar que una ley es injusta o no se esté de acuerdo con ella. En ese caso, hay que trabajar para cambiarla desde la propia institución a la que se pertenece. Pero, si no se cumple con la ley, y te pillan, tienes que asumir responsabilidades. Lo que más me sorprende de todos estos casos es el apoyo incondicional de los partidos a los que pertenecen, e incluso el de mucha gente que se manifiesta a favor de estos personajes y les presentan como víctimas de tal o cual causa ideológica.

Luego están aquellos otros casos que, aunque no sean ilegales, son, digámoslo así, poco éticos. Se podría argumentar que los principios éticos y morales son muy personales, y dependen de diversos factores. Es decir, que aquello que unos consideran correcto y normal, puede que no lo sea para otros. Pero me irrita la hipocresía de algunos que se atreven a dar lecciones éticas acerca de situaciones que, anteriormente, ellos mismos también han practicado. Si no han hecho nada que esté fuera de la ley, tengo que aceptarlo. Pero sí me gustaría que no sean tan prepotentes como para atribuirse una autoridad moral superior al resto de los conciudadanos (al menos, de los que no son de su partido, por supuesto).

En ambos casos, la respuesta que dan es, invariablemente, defensiva, presentándose ante la opinión pública como víctimas de alguna campaña perpetrada por el gobierno, y difundida por sus medios de comunicación afines. Casi nunca hay ningún tipo de crítica o censura hacia unas actuaciones condenables. Y mucho menos se le exige a la persona implicada responsabilidad alguna...

Mi última reflexión sobre todo esto es personal. Mi participación en política, ahora mismo, se limita a esto: escribir estas entradas de vez en cuando y colaborar, en la medida en que me es posible, en la vida de la agrupación local de mi partido, Ciudadanos. No sé dónde me llevará la vida, aunque es cierto que no aspiro a grandes cambios. Lo que sí espero es ser siempre fiel a unos principios y valores que me han inculcado mis padres, y mantenerlos intactos esté donde esté y haga lo que haga. Como he dicho al comienzo de este post, lo que está mal, está mal y no se hace. Y si alguien lo hace, lo criticaré y pediré responsabilidades, me da igual de qué partido sea. Integridad. Creo que ésa es la palabra que mejor resume mis propósitos para el futuro. No quisiera que nadie me pueda atribuir jamás aquella famosa frase de Groucho Marx:

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P.D.: un ruego para mis amigos, conocidos, familiares, o cualquier otra persona que me aprecie. Si en el futuro detectáis que no estoy cumpliendo con estos propósitos, que hago algo contrario a mi modo de ser o de pensar... directamente, y sin decirme nada, me dais una colleja. Y luego ya me decís porqué. Seguro que os lo agradeceré (aunque puede que no el mismo momento).


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martes, 8 de noviembre de 2016

EXPRESIONES POPULARES... Y SU ORIGEN: A LA TERCERA VA LA VENCIDA

Expresión usada con una intención optimista, para dar ánimos y "empujar" a nuestro interlocutor a seguir intentando aquello que se persigue. No importa que hayas fracasado con anterioridad, incluso en más de una ocasión. Persiste en tu empeño... ¡a la tercera va la vencida!

Sin embargo, el origen de la expresión no está tan claro. De hecho, se manejan hasta tres hipótesis para intentar explicar de dónde viene. Veámoslas.

La primera hipótesis sitúa su origen en el derecho penal de los siglos XVI y XVII, según el cual los dos primeros delitos de hurto conllevaban un pena menor, pero la tercera condena comportaba la pena de muerte. Es decir, la tercera pena era la definitiva. O a la tercera va la vencida.
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Una segunda hipótesis nos remonta todavía más atrás en el tiempo, concretamente a la edad antigua y nos sitúa en el imperio romano. Según nos cuenta el padre Esteban de Terreros*: "En la milicia romana había los soldados llamados pilati o velites, armados a la ligera, y eran los del ínfimo pueblo y los bisoños, y estos iban en la fila primera. En la segunda iban los que llamaban piqueros o bastati, y excedían en valor y mérito a los primeros. Y en la tercera fila iban los que llamaban triarios, y eran los más valerosos, veteranos y que sostenían a las dos filas precedentes. Y de aquí vino la costumbre de decir, cuando se hacía el último esfuerzo bélico: Ad triarios ventum est, que en castellano se podría traducir como a la tercera va la vencida".
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Y todavía hay una tercera hipótesis que nos sitúa el origen de esta expresión en la lucha corporal y otro tipo de combates de la antigüedad. La disputa se decidía cuando uno de los luchadores conseguía derribar tres veces a su contrincante. Es decir, de nuevo a la tercera va la vencida...
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* Diccionario castellano, Esteban de Terreros y Pando.


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miércoles, 2 de noviembre de 2016

EXPRESIONES POPULARES... Y SU ORIGEN: ¡MUCHA MIERDA!

Hoy en día, usamos esta expresión para desear buena suerte a la gente en casi cualquier ámbito o proyecto que emprenda. Sin embargo, como muchos de vosotros sabéis, tiene su origen en el mundo teatral, cuando una compañía iba a estrenar alguna nueva obra y se expresaba el deseo de que la representación tuviese éxito. Pero... ¿qué tiene que ver la mierda con el teatro? 

El origen de esta expresión se remonta al Siglo de Oro español, y más concretamente a los Corrales de comedia, donde se representaban la mayor parte de las obras.
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Al comienzo de cada función, alguno de los artistas solía asomarse a la puerta de entrada para ver la cantidad de excrementos de caballo que había depositados en la calle, pues cuanta más mierda había, mayor cantidad de carruajes habían parado en la puerta, lo cual significaba que más espectadores pudientes asistirían a la función. Esto era muy importante para la compañía, ya que no se cobraba entrada por ver la obra, sino que el público, al finalizar la misma y si le había gustado, lanzaba monedas al escenario. Así pues, cuanta más gente rica se encontrara entre el público, mayores podían ser las ganancias.

Sin embargo, hay otras fuentes que atribuyen un origen diferente a la expresión, y menos conocido por la mayoría de nosotros, aunque también aceptado. Esta variante se remonta a la Edad Media, cuando los artistas ambulantes viajaban de pueblo en pueblo para ofrecer sus representaciones. Antes de decidir si entrar en un pueblo o no, observaban la cantidad de excrementos que había a la entrada del mismo, pues si había mucha mierda, significaba que se estaba celebrando alguna feria o fiesta importante, por lo que sería más fácil encontrar mucha gente dispuesta a acudir a sus representaciones y así ganar dinero con ellas. 


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domingo, 30 de octubre de 2016

LO IMPOSIBLE

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No soy demasiado aficionado a discutir sobre política con amigos y conocidos, y mucho menos a enzarzarme en debates en las redes sociales, pero últimamente, a raíz de los acontecimientos derivados de la reciente investidura de Rajoy, no he podido evitar participar en algunos de estos intercambios de opinión.

Me considero una persona moderada, tranquila y razonable. Siempre que debato con alguien intento argumentar mis opiniones, ser ecuánime, escuchar los razonamientos de mis contertulios, no perder nunca la compostura... Pero, casi invariablemente, me encuentro frente a personas que me rebaten de manera airada, acalorada, subiendo el tono de voz, sin apenas argumentos objetivos, pero con una importante carga de rencor y, sobre todo, muy viscerales a la hora de expresar su punto de vista. Inevitablemente, termino por claudicar. Me siento como la persona que ilustra esta entrada: es prácticamente la misma sensación que tienes si hablas con una pared, con la importante salvedad de que ésta, al menos, no te grita. 

Reflexionando acerca de estas actitudes, he llegado a la conclusión (tal vez, errónea, no sé) de que existe un factor común en todas las personas que actúan de este modo: el odio al Partido Popular. Y es ese odio lo que  causa su imposibilidad para analizar de manera ecuánime la situación REAL que nos dieron las urnas el pasado mes de junio y valorar las alternativas REALES que nos dejaron. 

Vuelvo a insistir (¡una vez más!) en que a mí tampoco me gusta que Mariano Rajoy y el PP gobiernen durante 4 años. Por supuesto que no. Pero hubo 8 millones de personas que así lo quisieron y para ello les votaron. Así que tendremos que aceptar ese resultado y confiar en los resortes que nos ofrece nuestro sistema democrático para que sea la opción menos mala.

Claro que, cuando hablamos de democracia con estas personas, nos destacan que es lícito formar gobiernos insólitos tripartitos, cuatripartitos e incluso más, siempre y cuando estos tengan como fin impedir que el PP gobierne. Sin embargo, si votas a favor suyo en una investidura eres un "vendido", un "chaquetero" o, simplemente, su "marca blanca". Y si te abstienes, hablan de "mafia", de "golpe de estado" y movilizan a las masas para que salgan a la calle a protestar. 

Si hablamos de negociación y diálogo, a todo el mundo se le llenaba la boca hace unos meses reclamando que eso es lo que hacía falta en este país: terminar con el bipartidismo para que los diferentes grupos políticos tengan que sentarse a negociar y llegar a acuerdos. Pero parece ser que se les olvidó añadir una cosa... "con cualquiera, menos con el PP. Con esos, no". No importa que sean ellos, precisamente, quienes tienen más escaños que nadie en el congreso y que, por tanto, sean quienes pueden negociar y ofrecer pactos. Da igual. Si pactas con ellos,estás apoyando la corrupción, los recortes y cualquier otro tópico manido que se pueda utilizar. 

En fin, que creo que no voy a discutir más con alguien cuya única motivación política sea el exterminio del PP. No merece la pena. Voy a confiar en que Ciudadanos sea capaz de hacer una oposición responsable y consiga que se implanten la mayoría de las 150 medidas para la regeneración que firmó el PP. Tengo la esperanza de que nuestro partido haga una importante función como filtro y control del partido que nos va a gobernar durante los próximos cuatro años. Tal vez así, y solo así, esta gente se convenza y admita que la decisión de Ciudadanos ha sido acertada (como así lo pienso yo). Aunque, sinceramente, dudo mucho que su rencor y odio les permita ser razonables.



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viernes, 28 de octubre de 2016

EXPRESIONES POPULARES... Y SU ORIGEN: ¡GILIPOLLAS!

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¿Quién no ha visto estas imágenes estos días?

No pretendo que ésta sea una entrada política, así que no voy a analizar el papel de Pablo Iglesias o de Albert Rivera. Me interesa más centrarme en el exabrupto que soltó el líder de Ciudadanos, calificando al de Podemos como "gilipollas".... Porque, vamos a ver, ¿quién no ha llamado a alguien "gilipollas" alguna vez en su vida? Se trata de un insulto que oímos (incluso, proferimos) a diario. Pero... ¿sabemos de dónde viene esta expresión? 

Nos remontamos varios cientos de años atrás, concretamente al siglo XVII. Durante el reinado de  Felipe III, encontramos a un fiscal llamado Baltasar Gil Imón de la Mota, un personaje bastante peculiar, según cuentan las crónicas de la época. El señor Gil asistía a todas las reuniones sociales de la Villa y Corte acompañado por sus hijas, las cuales parece ser que eran un poco "repipis". En aquella época se utilizaba el término "polluelos" o "pollos" para referirse a los muchachos jóvenes, siendo su equivalente femenino el de "polluelas" o "pollas" (gracias a Dios, el lenguaje ha evolucionado positivamente en este caso, y estos términos han caído en desuso).

Pues bien, resulta que en estos encuentros era muy frecuente ver al señor Gil, acompañado de sus "pollas", ya que el fiscal y su esposa anhelaban encontrar unos buenos mozos casaderos para sus hijas. Sin embargo, no había manera de "colocarlas", y así, un acto social tras otro, la actitud del señor Gil rozaba lo patético al verse claramente su desesperación. 

Esto propició que la gente empezase a decir cosas como "ya está aquí el señor Gil y sus pollas", de una manera despectiva y con cierta sorna, evolucionando esto hacia un juego de palabras que quedó en "el señor Gil y pollas". Poco a poco, la expresión fue mutando hasta nuestro actual "gilipollas", el cual sigue siendo usado como un insulto.

P.D.: No quiero terminar sin contaros el porqué de la imagen que ilustra esta entrada. Os propongo un simple ejercicio: buscad en Google imágenes la palabra "gilipollas". Imposible encontrar una sola imagen representativa, porque vais a encontrar personajes de lo más variopinto. Pero una cosa, sí. Desde luego, no están todos los que son...


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martes, 25 de octubre de 2016

INCOMODIDAD

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Ciertamente, esto de la política es un mundo difícil de comprender. Al menos, para mí lo es. Por más que me esfuerzo, no consigo entender ciertas actitudes y comportamientos, pero lo que me resulta más incomprensible son las reacciones que producen en la opinión pública algunas de las decisiones tomadas por los partidos políticos. En realidad, creo que son absolutamente imprevisibles (¿o no?), lo que me lleva a la conclusión de que hay que decidir en función de tus propios criterios, y no para querer gustar a nadie en concreto.

Digo esto porque, hace apenas unos meses, cuando todavía no había decidido afiliarme a Ciudadanos, pero ya simpatizaba con sus propuestas y sus formas, me sorprendían, e incluso indignaban, las feroces descalificaciones que sufría este partido, por cualquier motivo, por cualquier declaración que hicieran, por cualquier propuesta que realizaran... Me parecía que, la mayoría de las veces, estos ataques eran injustificados y estaban absolutamente fuera de lugar. Ahora que llevo un tiempo siguiendo y analizando las cosas con otro punto de vista, me parece que nada de esto era (y es) gratuito ni improvisado, sino todo lo contrario.

La realidad es que Ciudadanos somos un partido incómodo para los otros partidos. Y lo entiendo. Nos ven como una amenaza, como alguien que puede poner en peligro su "statu quo", así como los privilegios que han acumulado durante décadas, obligándoles, por tanto, a renunciar a todo aquello que tantos beneficios les aporta y a tener que reinventarse. Y, claro está, eso no gusta a nadie. 

Porque resulta que en Ciudadanos entendemos la política de una manera "algo" diferente a como la entienden los otros partidos. Por ejemplo, nosotros nos dedicamos a proponer acciones concretas, actuaciones factibles que beneficien a los ciudadanos, como los ejemplos siguientes:


¿Qué hacen los otros? Utilizan el insulto como "modus operandi", la descalificación, el descrédito... Obviamente, no voy a poner aquí imágenes que ilustren eso, porque no es mi estilo. Quien tenga gusto, que se dé un tour virtual por las redes sociales de otros partidos y luego lo comente con los demás... Resulta evidente que es mucho más fácil hablar mal de los demás que pensar propuestas y convencer a los demás de que pueden ser buenas. Sobre todo, si se trata de hacer planteamientos reales y factibles, no de vender humo con propuestas populistas irrealizables.

También comprendo que a los partidos les resulte más cómodo instalarse en una determinada posición en el tablero político y no moverse de ella pase lo que pase. Es decir, las tradicionales "izquierdas" y "derechas" en las que una propuesta se valora no en función del beneficio que pueda aportar a la gente, sino de quién la plantea. Ciudadanos no trabaja así. En Ciudadanos se valoran las necesidades de cada momento, las posibilidades de la propuesta... y se decide. Somos flexibles, abiertos al diálogo, tenemos capacidad para la negociación y sabemos ceder, no nos gusta hablar de "líneas rojas". Eso que para la mayoría de los afiliados es una virtud, otros quieren transformarlo en un defecto (volvemos al párrafo anterior: ante la falta de ideas propias, hay que desacreditar a los que sí las tienen), y nos tildan de "chaqueteros", de no tener una identidad definida, de no saber dónde estamos o qué queremos... ¿No se plantearán que, quizá, las formas de hacer política están cambiando?

Espero que nadie piense que soy un fanático abducido por unas siglas. Nada más lejos de la realidad. Sé que en Ciudadanos también hay defectos y cosas por mejorar, pero no voy a ser yo quien las airee a través de este blog, de eso ya se encargan suficientemente otros (creo que eso ya lo había comentado, ¿verdad?)

También es muy cierto que carecemos del apoyo mediático que tienen otros partidos. No tenemos un canal de televisión o un periódico para "enjabonarnos" y vendernos. Lo tenemos que hacer nosotros solitos. Y, ¿sabéis cómo lo queremos hacer? Con acciones concretas, actuaciones factibles que beneficien a los ciudadanos (esto también lo había dicho antes, todo es un bucle). Y no nos preocupa que "otros" nos quieran desprestigiar. Confío en que la gente es sabia y sabrá darse cuenta de qué hace cada uno y cómo trabajan cada cuál.


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lunes, 24 de octubre de 2016

EXPRESIONES POPULARES... Y SU ORIGEN: HACER EL DON TANCREDO

La expresión que explico esta semana es, seguramente, mucho menos utilizada por todos nosotros que las dos anteriores. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, cierto sector de la opinión pública, muy aficionado a la chanza, la ha utilizado como apelativo al presidente de nuestro país, Mariano Rajoy.

Aunque no suelo explicar el significado de las expresiones, por ser muy populares y conocidas por todos, quizá en esta ocasión sí convenga hacerlo. "Hacer el Don Tancredo" se usa para acusar a alguien de no enfrentarse a los problemas, o de inmovilismo ante los cambios. El matiz es siempre negativo, es decir, de incapacidad de reacción, como crítica  frente, por ejemplo, a una postura política o a la incapacidad para actuar ante una situación nueva.

Hasta aquí, seguro que no descubro nada nuevo. Sin embargo, posiblemente no sepáis de dónde viene esta expresión. Para ser sincero, yo mismo lo descubrí al investigar un poco para redactar esta entrada, ya que tenía la idea, no sé porqué, que el tal Don Tancredo sería algún personaje literario, cuya principal característica era, precisamente, la inoperancia. 

Pues no. Nada más lejos de la realidad. Esta expresión procede de cierto espectáculo taurino en el que el actor, don Tancredo López Martín, se plantaba totalmente inmóvil ante la puerta de toriles a esperar la embestida del toro. El caso es que el toro solía hacer caso omiso de don Tancredo, con lo que salía bien parado, por lo general, a fuerza de no mover ni un solo músculo, ya que es sabido que lo que atrae a los toros no es el color rojo, como algunos piensan, sino el movimiento. De todos modos, y por si acaso, el tal don Tancredo siempre vestía de blanco, pues en estas cosas no está de más tomar todas las precauciones necesarias. 

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Para terminar, desconozco si alguna vez le falló el truco a don Tancredo. Seguro que, más de uno, ya os lo estabais preguntando. ¡Morbosos!


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martes, 18 de octubre de 2016

EXPRESIONES POPULARES... Y SU ORIGEN: COMO PEDRO POR SU CASA

Otra expresión repetida hasta la saciedad por todos nosotros es ésta: "como Pedro por su casa". Pero... ¿quién es el tal Pedro? ¿Y por dónde andaba tan pancho el muchacho? Voy a tratar de explicároslo en esta nueva entrada.

En realidad, en su origen la frase no era exactamente así, sino que se trata de una derivación de un dicho popular del siglo XI, "entrar como Pedro por Huesca", refiriéndose al rey Pedro I de Aragón.
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Según cuentan los historiadores, Pedro I fue un gran estratega militar. Combatió a los árabes en la Península Ibérica, reconquistando los territorios de Barbastro y Huesca. Y fue, precisamente, esta última batalla la que dio origen a nuestra expresión de hoy. La victoria en esta ciudad fue tan contundente, que se interpretó como si no hubiera habido resistencia alguna, y Pedro simplemente hubiera llegado a reclamar lo suyo. Por tal motivo, cada vez que alguien entraba de manera confiada y sin lucha a un lugar desconocido, se hacía referencia a esta batalla. Con el paso del tiempo, la expresión se fue adaptando a otros territorios, de los cuales alguno ni siquiera había oído hablar de Huesca, por lo que se fue sustituyendo por una casa... y así nos ha llegado hoy.


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miércoles, 12 de octubre de 2016

EXPRESIONES POPULARES Y SU ORIGEN: A BUENAS HORAS... ¡MANGAS VERDES!

Cuando alguien con quien hemos quedado llega tarde, o cuando sucede algo que estábamos esperando y ya resulta innecesario.... ¿quién no ha dicho esta expresión? Sin duda, es una de las frases hechas más populares de nuestra lengua. Y, precisamente por ser una de las más conocidas, quizá también su origen sea sabido por la mayoría de vosotros. Pero, por si acaso alguien lo desconoce, ahí va una pequeña explicación del mismo.

Los "mangas verdes" era el nombre coloquial con el que los españoles conocían a los miembros de la Santa Hermandad, un cuerpo de seguridad creado por los Reyes Católicos el 1476 para prestar auxilio en cualquier emergencia.Se los conocía así por el uniforme que vestían, que consistía en... Bueno, mejor que lo veáis y me ahorro la descripción:
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Su misión consistía en prestar ayuda, fundamentalmente, en el ámbito rural. Sin embargo, según cuenta un cronista de la época, se ganaron a pulso la fama de impuntuales. Por lo que parece, cuando llegaban al lugar en el que se les requería ya se habían cometido todo tipo de abusos y desmanes. Es más, tardaban tanto en llegar que, cuando lo hacían, los propios vecinos ya habían resuelto el problema o éste ya no tenía solución posible, por lo que eran recibidos al grito de "¡A buenas horas, mangas verdes!" .Así es como ha llegado este dicho hasta nuestros días.


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EXPRESIONES POPULARES... Y SU ORIGEN (introducción)

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Entre mis aficiones, como ya sabéis los que mejor me conocéis, están la historia y la literatura. En otras entradas de este blog he comentado algún libro, alguna lectura sobre temas históricos, etc.... Fue precisamente uno de ellos el que me inspiró la idea de indagar un poco sobre frases hechas y expresiones populares de nuestro idioma para escribir sobre ellas, pues también disfruto dándole a la prosa, aunque obviamente mi pobre nivel no da para mucho más que esto.

"Descubrir el pastel", "morder el polvo", "poner los puntos sobre las íes", "tener más cuento que Calleja...". Seguramente la mayoría de vosotros las habéis gastando en más de una ocasión. No es necesario explicar su significado, lo tenemos claro. Pero... como curiosidad, ¿sabemos cuándo empezaron a decirse? ¿O por qué? 

Inicio, por tanto, aquí, un proyecto que quiero ir ampliando periódicamente. Mi intención es pensar aquellas expresiones que solemos utilizar habitualmente y con naturalidad en nuestro discurso y ofreceros una explicación acerca de su origen. No sé si ello os resulta más o menos interesante. En realidad, lo hago para mí, por entretenerme y, de paso, aprender algo. Pero no pierdo la ilusión y la esperanza de que alguien más también se entretenga (en su caso, leyéndome) y aprenda junto a mí. 

¡En breve, la primera entrada!



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viernes, 7 de octubre de 2016

YO FUI APOLÍTICO... HASTA QUE ALGUIEN ME RESCATÓ.

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Nací el 1975, así que la dictadura la conozco por referencias y por los libros de historia (como tanta otra gente que, sin embargo, opina de la misma como si la hubiera vivido en primera persona...). Obviamente, ese otro periodo que conocemos como "la transición" coincidió con mis felices años de la infancia. Como la mayoría de los adolescentes, mis preocupaciones iban por otro lado, totalmente ajenas a la gestión pública. Nunca he sentido vocación alguna por la política, de hecho, sigo sin tenerla, por lo que puedo afirmar sin ruborizarme que hasta que no formé mi propia familia y adquirí responsabilidades laborales no empecé a interesarme por este tipo de asuntos. Pero, fundamentalmente, la cosa cambió con la sacudida que nos metió a todos la crisis económica (¡ay! ¡la maldita crisis otra vez...!)

Es decir, que mis primeros recuerdos conscientes sobre la política en España están relacionados con casos de corrupción, sueldos desorbitados, privilegios inalcanzables para el resto de la población, amiguismo, etc. Con ese concepto, con la sensación de que no había ningún partido, ni uno solo, con el que yo me sintiese identificado, representado y defendido... ¿cómo no me iba a considerar apolítico?

Hasta que aparecienron ellos...
Al principio contemplé su aparición con escepticismo, luego con ilusión y esperanza. Y ahora, desde dentro, puedo asegurar que es un oasis dentro del panorama político español. A nivel local, he descubierto que es posible que la política se preocupe por mejorar el nivel de la ciudad, escuchando a sus habitantes y trasladando las necesidades a la corporación municipal con celeridad y eficacia. Sin ir más lejos, ahí van un par de ejemplos recientes:


A nivel autonómico, ahí tenemos entre otros a nuestra diputada Rosa García haciendo un papel fantástico, realizando propuestas, aportando ideas y soluciones, recogiendo las sugerencias y aportaciones de todos los afiliados y simpatizantes para trasladarlas al órgano correspondiente. No como otros partidos, que se limitan a hacer "oposición" en el sentido más literal y negativo de la palabra.


Y a nivel nacional, siendo el único (sí, repito... el ÚNICO) partido que ha mostrado voluntad de diálogo, capacidad de negociación, flexibilidad y el talante necesario para desbloquear una situación política ridícula e insostenible. Aunque luego, aquellos que se ven amenazados por Ciudadanos, nos califiquen como "chaqueteros", nos acusen de no tener un programa definido, nos tilden de aprovechados... (pero bueno, eso sería tema de otro "post").

¿Quiero decir con esto que todo es maravilloso y de color de rosa en C's? Obviamente no. Pero me siento con libertad, seguridad y tranquilidad para manifestar también mis críticas, sin miedo a enfrentamientos ni represalias. Estoy en un partido plural y respetuoso con esa pluralidad, lo cual también es muy digno de agradecer, y no estoy seguro de que suceda en todos los partidos.

Hoy, aunque sigo sin tener ninguna vocación política, al menos he conseguido tener fe en la misma. Me siento orgulloso de pertenecer a este partido, a esta delegación en concreto, y no me arrepiento para nada de haberme acercado a ellos para conocerles ni de haber tomado la decisión de afiliarme. Comparto mi experiencia a través de este blog, precisamente, porque sé que, como yo, hay mucha más gente que tampoco cree en la política. Acercaos a nosotros, conocednos... y decidid por vosotros mismos. Apostaría algo a que, al final, tomaréis la misma determinación que yo.



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martes, 20 de septiembre de 2016

MALOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA (Gabriel Cardona y Juan Carlos Losada)

                                                           * Procedencia de la imagen

Escribo esta entrada para compartir con todos vosotros mis impresiones sobre el libro que acabo de leer. Los que ya me conocéis, sabréis bien que la historia es una de mis grandes aficiones, así que no sorprenderá a nadie que lea sobre esta materia, ¿verdad?

No pretendo realizar aquí un exhaustivo análisis de la obra, ni desde el punto de vista literario ni, mucho menos todavía, histórico. Para los que haya despertado vuestra curiosidad y estéis interesados en saber algo más sobre el contenido de este libro os recomiendo que visitéis este ENLACE. En él encontraréis un detallado, aunque breve, resumen de todos los "malos" que aparecen en la obra. Os recomiendo que lo hagáis.

Por mi parte, quiero centrarme en la parte del libro que, según él mismo dice, domina el autor. Ésta no es otra que el período de la Guerra Civil y la dictadura. Mi pensamiento al leer estos últimos capítulos es que muchos, muchísimos, de los políticos y gobernantes actuales deberían dedicar unas horas de sus vidas a leerlos. De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda esto de la "memoria histórica", pero se trata de una memoria fragmentada y partidista. En uno de los capítulos se nos habla de los generales, en concreto de Mola, Yagüe y Queipo de Llano. No hay duda de que cometieron grandes atrocidades; es innegable que se trata de personajes aborrecibles, crueles, sanguinarios, sin piedad ni conciencia aparente. Aunque yo, personalmente, no soy partidario de borrarles de la historia sin más, por supuesto tampoco creo que merezcan ningún homenaje dedicándoles calles o avenidas en ninguna ciudad de nuestro país. Y eso mismo lleva años las izquierdas españolas poniendo todo su empeño en recordarlo periódicamente.

Pero el siguiente capítulo habla de otros tantos personajes, tan abominables, crueles y despiadados como los anteriores. Nombres como Dionisio Eroles, García Atadell, Aurelio Fernández, etc. también cometieron crímenes, saquearon ciudades, violaron mujeres... Sin embargo, estos no nos son tan familiares como los anteriores. ¿Por qué? Porque se trata de republicanos que mataron curas  o aniquilaron poblados enteros cuyo único crimen fue estar situados en el lugar equivocado. Y de todos estos crímenes apenas se ha hecho eco nadie. ¿Qué pasa? ¿Que los muertos, sobre todo si se trata de civiles, no tienen el mismo valor? ¿Es justo que una persona, por tener una determinada ideología política, no solamente muera, sino que además su muerte sea olvidada o incluso celebrada?

Pienso que es fundamental conocer la historia de un país por varias razones. En primer lugar, para poder entender el contexto en el que suceden determinadas cosas, aunque muchas de ellas sigan siendo injustificables años después. Pero también para aprender de los errores cometidos en el pasado y procurar que estos no vuelvan a suceder. Y parece que esto es algo que no interesa demasiado a los actuales políticos, sobre todo, y perdonadme si ofendo a alguien, entre los más radicales sectores de la izquierda o los nacionalistas...

En fin, que una guerra es una guerra y está mal, gane quien gane. Que todos los muertos como causa de esa guerra o de cualquier represión política son dignos de lamentar, sean del bando que sean. Y, lo que me parece más repulsivo de todo, es que algunos, años después y con un desconocimiento absoluto de la historia, aprovechen esas muertes para hacer demagogia política. 

Aunque no es el mejor libro de historia que haya leído nunca, se trata de una obra amena, cuya lectura resulta ágil y sencilla. Recomiendo a todos que la leáis, seguro que disfrutaréis tanto como yo.


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miércoles, 31 de agosto de 2016

LECTURAS PARA UN VERANO RECIÉN TERMINADO

Una pequeña recomendación. Aquellos que vayáis a leer esta entrada, encended los altavoces, dadle al play al siguiente enlace y ambientad la lectura con esta canción (si os apetece hacerlo así, claro está).
                                           * "All of me", interpretada por Louis Armstrong

Este verano ha resultado prolífico en lecturas, como suele ser habitual en mis periodos estivales. Salir al balcón del apartamento de Piles Beach después de la siesta y leer unas cuantas páginas aprovechando la brisa marina mientras degusto un café bien frío es un placer único, incomparable. Disfruto del momento, y por supuesto, también de las lecturas. Éstas son las que he terminado durante mi estancia en la costa levantina:

Como podéis ver, 10 libros de diferentes estilos, épocas e incluso idiomas. Fue precisamente la lectura de uno de ellos, "Rayuela", lo que me dio la idea de acompañar mis entradas en este blog con algo de música de mi propia selección. Y hablando de "Rayuela".... ¡menuda lectura! No voy a mentir, no me entusiasmó. Pero, sin embargo, tampoco puedo decir que me desagradase. Resulta una lectura difícil, al menos para un lector de mi nivel, aunque a medida que fui avanzando consiguió despertar mi curiosidad. Terminé de leerla (cosa que muchos no pueden decir) y, además, lo hice del modo no lineal, tal y como sugiere el propio autor, es decir, saltando de unos capítulos a otros según aparece en la tabla de lectura que hay al comienzo del libro.

No voy a comentar aquí en profundidad todos y cada uno de los libros. Simplemente decir que disfruté como un niño leyendo "Harry Potter and the cursed child" y que espero poder ir algún día a ver la representación en Londres; que me decepcionó un poco "El libro de los Baltimore", pero seguramente es como consecuencia de lo mucho que había gustado la anterior obra de su autor, "La verdad sobre el caso Harry Quebert"; que los episodios nacionales nunca defraudan. "Napoleón en Chamartín" es el quinto que leo y siempre disfruto con ellos. Mi compromiso es, como mínimo, leer uno por año; que algo parecido sucede con las novelas de Mario Vargas Llosa. "Cinco esquinas" puede que no sea la mejor de sus obras, pero no deja de ser muy buena; de Lluís Llach ya había leído su anterior obra, y "Les dones de la principal" es una gozada. De los escritores catalanes actuales es uno de mis favoritos, así que estaré atento a futuras publicaciones; "A study in scarlet" es la primera novela que publicó Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes como protagonista. Para leerla en inglés resulta muy interesante porque tiene un nivel de vocabulario y lenguaje muy asequible (al menos para mi conocimiento de esa lengua); que "Los asesinos del emperador" mantiene el gran nivel que alcanzó su autor con su anterior trilogía ambientada en el Imperio Romana. Esta nueva trilogía se inicia de una gran forma, tengo que leer la continuación; y que "La memoire fantôme", para ser en francés, cuyo conocimiento por mi parte es menor que el inglés, es ideal. Se trata de un thriller que engancha desde el primer capítulo. Y, para terminar, que "History of Exeter" es una consecuencia de los diez fabulosos días que pasé junto a mi familia y unos amigos en esa ciudad del sur de Inglaterra.

Termina el verano, a partir de ahora tendré menos tiempo para leer. Pero de todos modos, buscaré lecturas más breves. No quiero renunciar a una de mis aficiones favoritas.



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miércoles, 6 de julio de 2016

LA POLÍTICA... TAL Y COMO YO LA ENTIENDO.

                                                      * Procedencia de la imagen


Como anécdota, recuerdo que cuando era niño le pregunté a mi padre qué es  política. Me respondió que política es algo que afea todo lo que toca. Como ejemplo, me dijo, piensa en la palabra más bonita que existe en el mundo: madre. Pero si le añades detrás "política" ya lo has desgraciado, cambia completamente... ¡la suegra! (¡Qué crack, mi padre!)

He buscado en Internet otras definiciones de política, y la verdad es que hay frases célebres muy interesantes. He seleccionado solamente algunas de ellas, porque me parecen muy reveladoras:
- "La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir" (Jacques Benigne Bossuet)
- "Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad" (Miguel Delibes)
- "La política es la conducción de los asuntos públicos para el provecho de los particulares" (Ambrose Bierce)

Frente a todos estos escritores y grandes pensadores, ¿a quién puede importar cómo concibo yo la política? Entiendo que mis reflexiones no tengan ningún valor, pero quiero compartirlas con vosotros de todos modos con la intención de generar un sano debate al respecto. Allá voy.

En mi opinión, la política es fundamentalmente un SERVICIO al ámbito en el que se circunscribe, es decir, a tu ciudad, comunidad o país. Personalmente, cuando decidí afiliarme a C's lo hice con la voluntad de poder ayudar en la medida que me sea posible en Alcoy (y comarca, como mucho). El resto me parece algo muy lejano para mis posibilidades. Y cuando ese SERVICIO se realiza en primera línea, es decir, cuando se ocupa un cargo público, creo que debería tener fecha de caducidad. Bajo mi punto de vista, limitaría el acceso a cualquier cargo público durante un tiempo limitado... ¿8 años quizá, consecutivos o alternos? ¿en el mismo cargo o en distintos? Tendría que madurar un poco más este pensamiento, pero en todo caso tengo claro que debería tener un límite. ¿Porqué? Pues porque de no ser así, se corre el peligro de que la política deje de ser un servicio para convertirse en una profesión, tal y como está sucediendo en más casos de los deseados. Con ello no quiero decir que la gente que haya cubierto su cupo de años tenga que retirarse. Sería una lástima, ya que hay gente muy válida cuya experiencia es valiosísima. Simplemente quiero decir que, tal y como yo concibo la política, uno puede seguir sirviendo a su ciudad sin ocupar necesariamente un cargo público ni estar en primera línea. Estoy seguro que cualquier partido político agradecería y facilitaría la incorporación de una persona con estas características en su organización.

En segundo lugar, y en relación directa con lo anterior, pienso que no debería haber "políticos de carrera". Me refiero, obviamente, a aquellas personas cuyo único mérito para ocupar un cargo público es estar afiliado a tal o cual partido, sin acreditar ningún tipo de estudio ni haber trabajado en lugar alguno. ¡Cuidado! Me refiero a ocupar un cargo público. No quiero decir con ello que personas que, por diferentes circunstancias, no hayan podido realizar unos estudios no puedan colaborar con un partido político. Por supuesto que sí, y seguro que aportan tanto como los otros. Creo que todos sabéis a qué me refiero...

Seguidamente, entiendo la política como una forma de compartir mis ideas. Y quisiera destacar la palabra "compartir", confrontándola con imponer, que es lo que pretenden hacer muchos. La diferencia es importante, porque no soy tan soberbio como para pensar que mis ideas son las buenas y los demás están equivocados. Es importante escuchar los argumentos de todos, y hacerlo con la mente abierta a la posibilidad de rectificar, ya que puede que sean los otros quienes tengan razón y yo esté equivocado.

Por otra parte, no entiendo en absoluto, ni comparto, las lealtades personales infinitas e incondicionales en política. En el poco tiempo que llevo afiliado a Ciudadanos, es natural que haya conocido a personas con las que tengo más afinidad y he conectado mejor a nivel personal. Pero os aseguro que no me comprometo a estar unido a ninguna de ellas ni prestarles mi apoyo en todas las circunstancias para siempre. Como he dicho en el párrafo anterior, creo que la política es una cuestión de ideas. Si coincidimos en ellas, estupendamente. Si no lo hacemos, podremos debatir largo y tendido. Y, en todo caso, al finalizar el debate, terminaremos siendo tan amigos como antes. Nadie encontrará en mí un enemigo porque nuestros pensamientos sobre un tema determinado no coincidan. 

Y ya para finalizar... Me he afiliado a Ciudadanos porque creo que es un partido que encaja muy bien con este concepto de política que tengo yo, y que me va a permitir luchar por él y defenderlo. Ahora bien, ¿qué pasaría si algún día descubro que esto no es así? ¿O si percibo que no encajo en el mismo, por los motivos que sea? Pues nada absolutamente. En ese caso, me daría de baja como afiliado, y todos tan amigos. Francamente, no me empeñaría en seguir siendo miembro de una asociación en la que no soy bien valorado, ¿para qué? Ni buscaría otro partido al que afiliarme inmediatamente para poder perpetuarme en la política. ¿Porqué? Porque en ese caso estaría demostrando que la política,  para mí, ha dejado de tener voluntad de SERVICIO y lo que pretendo es que se convierta en mi modo de vida.

¿Inocencia de novato? ¿Ignorancia de la realidad? ¿Sueño romántico y utópico? Tal vez. En todo caso, esto es lo que quiero yo para mí y para mi partido, y por ello voy a luchar.

Compañeros de Ciudadanos y amigos que podáis leer este post, en general. Si alguna vez percibís en mí este cambio, por favor, mostradme este texto sin falta para recordarme cómo concibo yo la política. Al día siguiente lo habré dejado. Lo prometo.

PD: No quiero terminar si compartir este pensamiento sobre política del genial Groucho Marx...

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martes, 5 de julio de 2016

NEGOCIACIONES... ¡Y NEGACIONES!

             
                                           
                                                     * Procedencia de las imágenes

El pasado 26 de junio, en la segunda vuelta "oficiosa" de las elecciones generales, los españoles volvimos a expresarnos en las urnas, con unos resultados muy similares a los obtenidos a finales de 2015. En consecuencia, a los dirigentes políticos no les queda más remedio que sentarse a dialogar y llegar a acuerdos, si quieren formar gobierno y evitar una terceras elecciones. 

La verdad es que esta segunda ronda de votaciones se tuvo que realizar por la incapacidad de todos ellos de llegar a acuerdos. En realidad, de los dirigentes de los cuatros partidos principales solamente hubo uno, Albert Rivera, que mostraba una disponibilidad real para el diálogo, incluso para mediar en posibles conversaciones entre los otros. La terquedad de estos otros fue impedimento absoluto para que se alcanzara un consenso. Y ahora... ¿qué?

Pues parece que estamos en las mismas. Y es la actitud de unos y otros lo que me lleva a escribir esta entrada. No soy comercial ni estoy acostumbrado a negociar en primera persona. Pero el sentido común me lleva a plantear que hay dos formas de afrontar una negociación, tal y como he querido ilustrar con la imagen que encabeza este post. Es posible planteárselo como un momento de diálogo fluido y debate, buscando puntos en común, definiendo metas a alcanzar y trazando rutas para el consenso, de tal manera que, al finalizar, todos salgan ganando. O bien se puede afrontar la negociación como un pulso, donde el único objetivo es doblegar al rival e imponer los criterios propios. Personalmente, soy más partidario del primer concepto de negociación.

Por eso no me gusta nada cuando nuestros dirigentes hablan de voluntad de diálogo con otros partidos, pero empiezan señalando temas innegociables o "líneas rojas". No creo que sea un buen comienzo. A una negociación hay que acudir con la mente abierta, dispuesto a escuchar los argumentos del otro sin prejuicios de ningún tipo. Eso no quiere decir, obviamente, que haya que ceder en todo, ni mucho menos. Es necesario ser flexibles, dialogantes, no pensar que las propuestas de uno representan la verdad absoluta y las del otro son equivocadas de antemano. 

Puede que, como yo, piensen un buen número de españoles que valoraron negativamente el veto de Rivera a Rajoy como condición indispensable para un acuerdo entre ambos partidos. En todo lo demás, la actitud de Albert Rivera sigue siendo ejemplar: buscando acuerdos entre los dos grandes partidos, mediando para acercar posiciones entre ambos, presentando propuestas propias, pero sin imponer nada... Tengo la sensación de que él mismo se ha dado cuenta de la inconveniencia de señalar "líneas rojas" (no me gusta esta expresión, pero la usan tanto los mismos políticos...), por lo que ha dado marcha atrás, o al menos, no insiste en ese veto. Bien por él. No pasa nada por reconocer errores, sino todo lo contrario.

En mi humilde opinión, todo esto se evitaría si, de antemano y como rasgo de identidad propia del partido, se dejara claro cuál va a ser la postura del mismo de cara a la investidura. Pienso que los ciudadanos expresan su voluntad en las urnas, y esta voluntad debería ser respetada siempre. Como afiliado a C's me gustaría que mi partido tuviera como política favorecer que gobierne la lista más votada, sea del color que sea, porque eso es lo que ha querido la gente que ha ido a votar. Por tanto, la opción más sencilla sería la abstención sistemática en todas las votaciones para elegir presidentes, alcaldes, etc. De ese modo, nadie nos podría decir que si pactamos con unos o con otros, según intereses. Evitaríamos, además, todo tipo de especulaciones y cábalas post-electorales. También evitaríamos tener que apoyar incondicionalmente a tal o cual partido con el que has entrado a formar gobierno...

Es posible que un partido emergente, como C's, no consiguiera formar parte de ningún gobierno en mucho tiempo con este sistema, ya que todavía somos un partido relativamente pequeño. ¡No pasa nada! Haciendo una oposición (¡qué poco me gusta este concepto!) constructiva, responsable, participativa y dialogante también se puede ayudar a gobernar, demostrando, de paso, qué tipo de partido somos y qué podríamos hacer si, en los siguientes comicios, el resto de ciudadanos nos dieran la oportunidad de demostrarlo desde el gobierno.




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